Si no hubiese
diferencias individuales y si todas las personas fuesen iguales y reuniesen las
mismas condiciones para aprender y trabajar, las selección de personas seria
innecesaria, pero la variación humana es enorme: las diferencias personales:
tanto físicas (estatura, peso, complexión, fuerza, agudeza visual y auditiva,
resistencia a la fatiga, etc.),
como psicológicas ( temperamento, carácter,
inteligencia, aptitudes, habilidades intelectuales, etc.)
llevan a las personas a comportarse de manera
diferente, a percibir situaciones de modo diferente y a desempeñarse de manera diferente
con mayor o menor éxito en las organizaciones.
Idalberto Chiavenato
Gestion del Talento Humano.
